Heridas infantiles

Las conocidas heridas de nuestra infancia son eventos de nuestro pasado que nos marcaron y vivimos esas experiencias de manera traumática, entendiendo como traumática es que dejaron huella en nosotros y desde ese día nos tuvimos que adaptar al medio en el que fue creada esa herida o heridas.
Hay 5 heridas que predominan sobre las demás que son el RECHAZO, ABANDONO, HUMILLACIÓN, TRAICIÓN E INJUSTICIA.
Para sobrevivir a esos dolores nos adaptamos creando lo que llamamos la Máscara para protegernos de ese dolor. Hoy puede ya que tengas 30, 40, 50 o más años pero delante de unas circunstancias muy concretas se activan estas heridas y para no sentirlas funcionamos con la máscara.
Si funcionamos con la máscara no es posible curar esas heridas ya que nos impiden sentir la emoción que no superamos en la infancia.
En la herida del RECHAZO la máscara que nos ponemos es el HUIDIZO. Nos comportamos aislándonos para no sentir ese dolor de sentirnos rechazados.

HERIDA DE RECHAZO
Es una de las heridas más comunes que sufrimos. En esta herida lo que sentimos es la desvinculación primeramente con la madre ya que tu madre cuando se quedó embarazada de ti por diferentes causas no pudo vincularse a ti, no pudo hacer lazo.
Hay veces que cuando estás en útero o en tu infancia a tu madre se le murió algún familiar y ella estaba pasando un dolor que le impedía estar emocionalmente por ti. Ella te amamantó pero con una ausencia emocional que le impedí hacer un contacto emocional, de vinculo contigo.
Hay veces que el orígen es porque te esperaba que fueras del sexo opuesto, viniste en un mal momento, se enteró que tu papá le engañaba cuando estabas en útero entre muchas posibilidades.
Cuando tu herida es el RECHAZO hay miedo ante la vida, no se hacen buenos lazos afectivos con las personas, no te sientes con derecho a vivir, es la desvalorización como persona, te sueles aislar tu mism@ con una emoción de rabia incluso odio a tu entorno.
Para sanar esta herida tienes que respetarte tus necesidades, empezar a valorarte, confiar en tus capacidades, darte el permiso de dar tu opinión ya que al sentirte rechazado no te das el permiso de nada, funcionas de una manera muy infantil, toda apreciación que te hacen te la tomas como un ataque y un rechazo.
Tienes que aceptarte con tus fuerzas y tus flaquezas y empezar a formar parte de grupos y confiar de que tienes un lugar en la vida.
Todo esto es un proceso constante de cada día y verás muchos avances en ti.

HERIDA DE ABANDONO
Junto a la herida de Rechazo, el Abandono es de las heridas más comunes y más profundas. Aquí se vive mucho la tristeza y la soledad. Se experimenta el vacío, en el que papá o mamá no están, tienen que ir a trabajar, dejan al niño con algún familiar o cualquier circunstancia que hace que el niño sienta la soledad haciéndolo sentir un sentimiento de desprotección y miedo.
No hay nadie que lo cuide, la sensación es que la vida es amenazante ya que no hay nadie que lo proteja, lo toque, lo quiera.
Cuando la persona crece son personas que intentar siempre estar acompañadas, no les gusta la soledad, se vuelven dependientes a nivel emocional tanto de amigos, pareja o de cualquier persona que los pueda cuidar.
Esta persona crece sin estructura ya que de pequeño comía sin horarios, nadie le decía lávate los dientes y así sigue viviendo de adulto. Esta herida está asociada a la herida de la injusticia.
Son los eternos niños que no crecen y que necesitan a alguien que haga de figura paterno o materna y le provea.
Son personas que siempre están en la queja y en la víctima por todo lo que les faltó en su infancia pero no reconocen lo poco que dan ellos a los demás.
Aquí el recurso a utilizar es darse estructura, normas y ya el adulto de hoy ,tiene recursos para generar su propia vida sin depender de nadie. La máscara de esta herida es el Dependiente y es preciso que la persona con esta herida reconozca cuando entra en esa máscara para colocarse en el adulto de hoy y ver que es capaz de hacer lo que quiera.